Para cada uno de los 23 soletes cada día es una nueva historia llena de milagros y aventuras. Vamos a contaros una muy bonita que ocurrió este último verano.
Una mañana de principios primavera, en un rincón frondoso y apartado de nuestro jardín descubrimos que en una rama de un árbol, un pájaro estaba construyendo su nido. Se lo enseñamos a los soletes y les explicamos qué era. Al principio no lo entendieron del todo, pero escuchaban muy atentos y lo acabaron entendiendo bastante bien: muy pronto la mamá mirlo -eran mirlos, una de las educadoras sabía de pájaros- pondría dos huevos en el nido. Cada día, incansablemente, el papá mirlo y la mamá mirlo llevaban ramitas, follaje, plásticos y papeles a su nido, cualquier cosa que sirviera para hacerlo más grande y más sólido.
¡Y un día ocurrió! ¡Había dos pequeños huevos en el nido! Se los enseñamos a los Soletes y les explicamos que de esos dos huevos, dentro de 21 días – lo dijo la seño que sabía de pájaros- saldrían dos pequeños mirlitos. Ellos parecían entenderlo: están acostumbrados a los milagros. Para ellos cada día está repleto de nuevos milagros.
Todas las mañanas visitábamos el nido: ahí estaba siempre la mamá mirlo, cuidando y empollando sus dos huevitos. La mirábamos en silencio y procurábamos no hacer ruido, para no asustarla.
¡ Y ocurrió! ¡También ocurrió! ¡Tras 21 días nacieron los dos mirlitos! Los niños los miraban y entendían: eran muy pequeñitos, frágiles e indefensos. Le explicamos que su mamá y su papá los cuidarían y alimentarían hasta que fuesen grandes y fuertes. Después les enseñarían a volar.
Seguimos visitando el nido cada mañana. Incansables, papá y mamá mirlo buscaban alimentos y los llevaban a sus mirlitos, que alzaban el pico y comían voraces. Crecían y crecían.
Una mañana el nido apareció vacío. Se lo enseñamos a los niños y lo entendieron perfectamente, pues se lo habíamos contado muchas veces: al fin, los mirlos habían crecido y aprendido a volar.

Desde entonces cada primavera hay nuevos nidos en nuestro jardín. Ven a vernos y te lo enseñaremos.
Este año
nos han volado...